Un Día de Pesca

Mi padre ha encontrado en su nieto el compañero ideal para sus días de pesca.

El deporte es una de esas cosas que te hace olvidar todo lo malo que pueda estar pasando en tu vida. En mi familia nadie fue atleta. O al menos no lo que la mayoría de la población llamaría atleta en un deporte tradicional. Desde pequeñas mi hermana y yo siempre vimos a nuestro papá participar en torneos de pesca. Como Dios solo le dio mujeres, no tuvo más remedio que enseñarnos a pescar y envolvernos a nosotras en ese ambiente.

Poco a poco mi chico ha perfeccionado su destreza en la caña de pescar.

Para muchas otras personas los torneos de pesca eran una excusa más para que un grupo de “macharranes” se encontraran a beber, relajar y festejar. Fueron muchas las veces que vimos amigos perder un día de pesca porque la noche anterior se habían pasado de tragos. Para nosotros es un día de familia. Cada año participamos de torneos alrededor de la isla. En un principio yo era quien más participaba junto a mi papá, mientras mi hermana estudiaba. Luego de casarme me retiré un poco de la pesca y fue mi hermana quien tomó mi lugar. Pero este deporte no se ha quedado solo con nosotras. Mis primos también fueron parte de él, ganando torneos y premios. Mi madre que siempre nos apoyaba desde el muelle, se proclamaba parte del comité de recibimiento, pero cuando había torneos de damas se montaba también en la lancha.

Aprendiendo los trucos de la pesca de su abuelo

Para nuestra familia la pesca deportiva es nuestro deporte. Es una disciplina que vas aprendiendo desde pequeño; empiezas por aprender a no marearte en la embarcación. Todavía recuerdo la primera vez que montamos a mi chico en la lancha. Tenía dos meses de nacido. El día de su primer cumpleaños mi papá le regalo su primera caña de pescar. Al día de hoy creo que la actividad favorita de mi chico es montarse en la lancha. Le fascina hacerlo, y mi padre; orgulloso al fin; deja cualquier cosa por pasar un día de playa o pesca con él.

Gracias a Dios que nos dio un dia lleno de peces de diferentes colores y tamaños

Hace un par de semanas atrás decidimos llevar a mi chico a su primer día de pesca oficial. Fue una mañana hermosa, soleada, perfecta. El mar nos permitió pasar un rato excelente, felices, en familia. No solo disfrutamos de enseñarle a mi chico como utilizar su equipo de pesca sino que también le enseñamos acerca de los peces, sus tamaños, colores y formas.

Cada nueva captura venía acompañada de la felicidad de mi chico

Son estas las experiencias que poco a poco van ayudando a formar el carácter de mi hijo. Espero que cada una de las lecciones que le damos se quede en él para siempre. Los recuerdos más vivos en mi mente son en su mayoría relacionados al mar y espero que mi hijo también pueda decir lo mismo algún día.

Me encanta la oportunidad de poder disfrutar con mi chico nuestro deporte familiar

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