Dulce de Batata

Cuando escucho estas palabras no puedo evitar pensar en mi bisabuelo (Papá Jaso). Luego del divorcio de mis abuelos, fue Papá Jaso quien ayudo a criar a mi papá. Siendo él un hombre viudo, se dedicó a ayudar a mi abuela en la crianza de sus dos hijos. Recuerdo llegar a casa Papá Jaso y sentarme en su falda, en una mecedora en la terraza. A veces nos recibía con unas chinas que mondaba poco a poco, mientras yo lo observaba, y él se proclamaba “el Doctor Sacachispa”. Pero lo mejor de nuestras visitas eran los dulces que nos compartía. El favorito de todos eran los polvorones. Tenían sabor a maní y cuando los mordías se te deshacían en la boca. Los guardaba en una lata cuadrada de galletas de soda, en una esquina de la cocina donde nadie podía buscar. El dulce de batata y de naranja eran sus otras especialidades.

Cada día que mi abuelo decidía hacer dulce era todo un procedimiento. Lo más importante para él era que no lo molestaran para que no se equivocara y se le dañara. Desgraciadamente al complacerlo en esto fueron muchas las recetas que perdimos luego de su muerte.

Mi abuela también es fanática de los dulces típicos y gracias a ella pudimos encontrar recetas para algunas de esas delicias que tanto disfrutamos, como la cazuela y el dulce de batata y coco. Ahora confeccionar una de estas recetas es todo un ritual como lo era para mi bisabuelo. La diferencia es que es mucho más concurrido. Nos llamamos, hacemos cita unos a otros para estar presente en el festín y sobre todo, recordar a mi bisabuelo.

Hace unas semanas hicimos un dulce de batata. La tabla que utilizamos es una “joya” familiar. Dice mi abuela que la tiene desde antes de yo nacer, así que tiene al menos 36 años.

El palo de moverlo también es especial, le llaman la “pata de palo” y tiene par de añitos menos que la tabla.

Una vez comenzamos hay que ponerse en fila para ayudar a mover el dulce; todo el mundo aporta de alguna manera.

Cuando está listo lo pasamos a la tabla y lo acomodamos lo mas parejo posible.

Ya luego de terminado lo ponemos al sol para que seque.

Hay olores o sabores que te transportan al pasado, para mí este es uno de ellos. No solo disfruto del resultado final, pero esa fiesta que creamos alrededor de algo tan sencillo como cocinar es lo que nos llena como familia.

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10 responses

  1. ¡Que tradición tan linda! Me encanta como preservan la tablita y la “pata ‘e palo”. Gracias por compartir este pedacito de tu familia. En casa de mis papas lo mas parecido que hay a un dulce tipico es la panetela homemade de mi Mamá.

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